LA CAPILLA SIXTINA
También en la música influyeron las ideas renacentistas, naturalmente. Tal vez fue el Renacimiento el último periodo en el que la música disfrutó de una posición tan importante dentro de la cultura, pues todo el que gozase de cierto nivel educacional debía conocer tanto la teoría como la práctica musical. Esta música renacentista heredó de la religiosa medieval la polifonía, pero la orientó de manera totalmente distinta. La música ya no se creaba e interpretaba exclusivamente en ambientes religiosos y por juglares populares, sino que también comienza a tocarse en academias y salones de la nobleza. La música eclesiástica continuaba, no obstante, teniendo gran importancia y recogió la nueva estética, constituyendo las ceremonias religiosas fastuosos espectáculos audiovisuales gracias al talento de los maestros de capilla. Paralelamente, a lo largo del s. XVI la música instrumental comenzó a emanciparse, dado que el placer de los sentidos ya no se consideraba sospechoso de herejía y ya no existía razón, pues, para privarse del sonido evocador y la sugestión rítmica de los instrumentos, los cuales abandonan su papel de mero apoyo de la voz para pasar a un primer plano. De este modo, comenzaron a componerse obras para clavecín, órgano, laúd y toda clase de instrumentos de la época, y cobró gran auge la composición de obras para conjuntos. Importantísima en el proceso de difusión musical fue la aparición de la imprenta, siendo el veneciano Petrucci el primero que publicó, en 1501, un libro de partituras.
EXTERIOR DE LA CAPILLA SIXTINA
Importante también en el panorama cultural resultó la literatura, que goza de una etapa de esplendor. A parte de las obras ensayísticas de los humanistas y de los tratados teóricos de los artistas plásticos, se desarrolló a lo largo de los s. XV y XVI un amplio movimiento literario que desde Italia se extendería por toda Europa, a través de obras que caracterizan la nueva mentalidad como El Cortesano de Baltasar Castiglione, donde se traza el ideal del caballero del Renacimiento, y los poemas épicos en imitación de los clásicos latinos, donde destacan obras como Orlando furioso de Ariosto o Jerusalén libertada de Torquato Tasso. Nace en Italia, a partir de Arcadia de Sannazaro, el género de la novela pastoril. Importante también resulta la figura de Nicolás Maquiavelo, secretario de gobierno florentino a principios del siglo XVI, con su obra El Príncipe. Y la más bella poesía llega de la mano de Poliziano, poeta mediceo que inspiró algunos de los cuadros de Botticelli. Huelga explicar la importancia de la imprenta para la difusión y consecuente influencia de toda esta obra literaria.
Es precisamente en el mundo de las artes donde surge el concepto originario de Renacimiento, como periodo de descubrimiento y revalorización del mundo clásico. El Renacimiento es el primer movimiento en tener plena consciencia de época. Sus integrantes se autodenominan Hombres del Renacimiento, como inauguradores de una nueva Edad, la Edad Moderna, por contraposición a la que ya identifican como Edad Media, nexo de transición entre el esplendor de la Antigüedad clásica y el nuevo esplendor de su propia época. Así, establecen tres momentos en las Historia del Arte: la Edad Antigua, el mundo clásico grecolatino paradigma de belleza y perfección; la Edad Media, un periodo de transición cuyo arte consideraban decadente y propio de los bárbaros, los godos (de ahí el término "Gótico"); su propia edad, la Edad de Oro, el Renacimiento del esplendor de la Antigüedad clásica.
EL PARNASO RAFAEL salas vaticanas
Por primera vez los artistas plásticos reivindican su papel intelectual más allá del de meros artesanos y desean ser incluidos en la élite cultural y la alta sociedad, equiparándose a músicos y escritores, quienes si venían recibiendo un reconocimiento cultural. Es en el Renacimiento cuando los artistas comienzas a firmar sus obras, rompiendo con el anonimato medieval, e incluso a menudo recurren a un seudónimo artístico con el que ser identificados. Sus datos biográficos empiezan a ser recogidos por los especialistas en arte, sus teorías artísticas componen tratados de gran elaboración y sus escritos son publicados e intelectualmente reconocidos. El arte adquiere un prestigio inusitado hasta entonces, hasta el punto de que el buen cortesano debe ser entendido, tanto en la teoría como en la práctica, en todas las artes; y señores, cortes e Iglesia se disputan a los artistas de todas las ramas, pues el arte se convierte en un factor importante para el prestigio de una ciudad: cuantas más bellas obras de arte posea, cuantos más artistas trabajen en ella, mayores serán su reconocimiento y fama. Surge aquí el mito del genio moderno.
Todos los campos del saber estaban interrelacionados, sin noción de frontera entre letras y ciencias. El Hombre renacentista entendía tanto de historia como de medicina y practicaba por igual la pintura y las matemáticas, aunque obviamente, cada cual se especializaba y destacaba en una actividad concreta. Esto llevó a considerar el arte casi como una ciencia más, de ahí también en parte su reconocimiento intelectual, máxime cuando la vuelta a los cánones clásicos suponía la concepción de la belleza como algo exacto y matemático, sujeto a las leyes del número y regido por la armonía de las formas. Más aún cuando la labor del dibujante tomó una importancia hasta entonces inusitada por ser necesario a la hora de plasmar los descubrimientos técnicos y científico, ya fueran sofisticados inventos mecánicos o planos de anatomía humana, por lo que se confundió frecuentemente el papel del dibujante con el del científico. Además, dada la multiplicación de los temas, el artista debía tener profundos conocimientos de mitología, historia y teología para estar capacitado en la buena representación de lo que deseaba transmitir, lo que convertía a la figura del artista en la del Hombre integral, compendio de todos los saberes humanos, el genio múltiple ideal del renacimiento.
El mecenazgo.El patrocinio de la Iglesia sobre las artes sigue siendo mayoritario pero abandona el monopolio frente a la incipiente burguesía, enriquecida gracias al desarrollo comercial en Italia durante los siglos XII y XIII. Así, las florecientes repúblicas mercantiles se llenan de familias de comerciantes que establecen auténticas dinastías y que, acumulando riquezas y poder, logran hacerse con el poder práctico de las ciudades. La más importante de estas familias es sin duda la de los Medici, que apoyan su poder en la Banca internacional, el control de las rutas marítimas y el prestigio que les otorga ser mecenas de científicos y artistas.
La rica burguesía italiana, en especial la florentina, encargaba sus palacios a los mejores arquitectos y luego contrataba a pintores y escultores para su decoración. Los gobernantes y los ciudadanos, con un espíritu heredado de la época gótica, desearon embellecer su ciudad con construcciones de todo tipo. La Iglesia continuaba siendo el más importante patrocinador de los artistas, especialmente en el clima de lujo y ostentación que la caracterizó durante este periodo, llevando a cabo monumentales obras para las que hacia llamar a los mejores arquitectos y artistas. Se generó así, entre todos, un ambiente particularmente propicio para la proliferación de los artistas y el desarrollo del arte.
Gracias a esta entrada en escena del nuevo mecenazgo burgués, se produjo un aumento de los género, hasta ese momento limitados exclusivamente a la pintura religiosa. Se inicia con gran fuerza el esplendor del retrato, puesto que quienes pagaban el arte deseaban contemplarse en él, y con la revalorización del mundo grecolatino aparece el tema de la mitología romana y helena.
LA FORNARINA RAFAEL
Evolución del arte del Renacimiento.
Pero no se trata el Renacimiento de una revolución cultural que corta bruscamente con toda la tradición medieval anterior, como se ha considerado hasta no hace mucho, sino por el contrario una evolución lógica de la misma. Los lazos que unían el Medievo con la Antigüedad clásica, si bien muy débiles, no habían llegado a perderse por completo, y con anterioridad al siglo XV ya se advierten otros intentos menores de recuperar el clasicismo. El Renacimiento se encuentra, pues, fuertemente enraizado en el periodo anterior, del que puede considerarse una especie de culminación. Las aportaciones más importantes para la creación del nuevo estilo las hallamos en el siglo XIV en las elaboraciones teóricas de personajes como San Francisco de Asís, los frescos de Giotto, las esculturas de los Pisano o las aportaciones técnicas de los primitivos flamencos, principalmente el óleo. La pintura de este Trecento rompe ya con la tradición medival descollando, especialmente Giotto di Bondone (1266-1344), quien, pese a mantenerse dentro de la corriente del Gótico apunta ya hacia un nuevo estilo con sus volumétricas figuras, su luz diáfana y moldeadora, su preocupación por la escena misma más que por el sentido narrativo, su utilización de fondos paisajísticos o arquitectónicos frente a los planos medievales, etc. Hay quien afirma que es con él con quien comienza realmente el Renacimiento, y si bien esta afirmación puede resultar exagerada por encontrarse en su obra, principalmente frescos, multitud de elementos medievales, no lo es el afirmar que fue el auténtico precursor de este movimiento.
Pero el Renacimiento en toda su plenitud comienza realmente coincidiendo con el siglo XV. En este periodo, denominado Quattrocento, se produce una auténtica explosión artística como consecuencia de esa gira de las miras hacia la Antigüedad clásica. Es un momento de gran creatividad y afanosa experimentación en todos los campos artísticos, movida por el espíritu investigador del humanista. Es ahora cuando el egocentrismo del Hombre renacentista le lleva a una revalorización del sí mismo y el Mundo, multiplicándose los temas, los artistas y su prestigio. La capital indiscutible de este panorama artístico es la ciudad de Florencia, en la región italiana de la Toscana, gobernada por la familia de los Medici, brillantes comerciantes y políticos burgueses que llegaron a hacerse con el control práctico de la ciudad pero manteniendo hábilmente su forma de gobierno republicana, siendo conocidos especialmente por su generoso mecenazgo para el arte. Es el siglo de grandes nombres propios como Brunelleschi, Michelozzo, Alberti, Donatello, Ghiberti, Masaccio, Piero della Francesca, Botticelli... y de obras como la cúpula de la Catedral de Florencia, las Puertas del Paraíso, El nacimiento de Venus... El Quattrocento desemboca, a principios ya del siglo XVI, en el periodo conocido como Cinquecento.
Una de las figuras que sobresalen con luz propia en este siglo XVI es Leonardo Da Vinvi (Vinci, Florencia 1452 - Castillo de Cloux, Amboise 1519), Hombre del Renacimiento por antonomasia. Compendio de todas las virtudes que se le atribuían al perfecto renacentista, es a la vez excepcional artista, infatigable científico, brillante inventor, persona inquieta y experimentadora, ducha en todos los campos del saber y las artes, un genio como pocos ha habido en toda la Historia de la Humanidad. Nos ha legado una ingente cantidad de notas y apuntes sobre toda clase de temas, desde curiosos aparatos voladores hasta planos de anatomía humana. El incansable estudio de la óptica llevó a Leonardo a conseguir notables aportaciones al campo de la perspectiva, tales como la perspectiva aérea, que supera a la rígida y falsa perspectiva geométrica, y la revolucionaria técnica del sfumato. Su obra más popular quizás sea la Gioconda, el retrato de Monna Lisa, tal vez el cuadro más famoso de la Historia de la pintura, rodeado de un sentido enigmático y una eterna universalidad.
VENUS Y ADONIS -TIZIANO-
El Cinquecento deja, sin embargo, pronto paso a una nuevo estilo: el Manierismo. El Manierismo resulta un movimiento de oposición al clasicismo, de ruptura del hasta entonces tan idolatrado lenguaje grecorromano en un afán de novedad y rebeldía. No se pierden las referencias al Mundo Antiguo ni sus motivaciones, y los recursos plásticos y los elementos formales propios del clasicismo siguen siendo utilizados, pero ahora el artista busca la tensión en lugar del equilibrio, el agobio espacial enfrentado a la amplitud, el colorido intenso y apasionado en vez del suave y sosegado, la luz viva en contra de la homogénea, la volumetría frente a la gracilidad, la sorpresa y la zozobra oposición al orden y, en fin, la expresividad sustituye al idealismo. El nuevo estilo pronto traspasó las fronteras de Italia y alcanzó un carácter más internacional que el Renacimiento clasicista del Quattrocento y el Cinquecento, resultando sus manifestaciones más homogéneas por toda Europa. Suele considerarse que el Manierismo comienza en torno a 1520 con la descollante figura de Miguel Ángel Buonarroti (Caprese, Casentino 1475 - Roma 1564), precoz artista, heraldo de esta vanguardia, que nos ha legado tan trascendentes obras como su popular David, la finalización definitiva de la Basílica de San Pedro del Vaticano o la impresionante decoración de la Capilla Sixtina, en la que plasma su famosísima Creación de Adán. Sin embargo, ya en 1515 se advierte un foco de manierismo en la ciudad de Florencia de la mano de pintores como Pontormo y Rosso, amén de las incursiones manieristas de Rafael. El Manierismo, considerado durante mucho tiempo como una simple decadencia del estilo renacentista, se trata en realidad de un estilo cultural y artístico profundamente intelectualista y refinado, que se enfrentó al equilibrio y desapasionamiento del Renacimiento clásico para desembocar, finalmente, en el siglo XVII, en una nueva etapa artística: el Barroco.


7 comentarios
pavo 21 nov 2007 | 06:17 PM
pa' toooo los pavo
mandinga 28 abr 2008 | 12:19 AM
che "pavo"...xq no m haces un favor y cerras la boca la concha d tu madre...hijo de re mil putas!...si tas muy al pedo como para ir pasando pagina x pagina dejando tu puto y ridiculo comentario..si haces eso quiere decir q estas tan al pedo xq no tenes amigos como pa pasar el rato...tu unico amigo es la pc..nerd d mierda..pedazo d puto...otra cosa "pavo"...chupame bien la chota pedazo de HIJO DE PUTA!!!!!
que te importa 29 ago 2008 | 12:55 AM
esta paginja es una mierda
mairelis 17 ene 2009 | 06:30 PM
nada
jose 17 feb 2009 | 11:35 PM
me parece buena la pag hala el hijo de vicente fernandes
oscar lizcano 10 may 2009 | 12:26 AM
no hablen de lo ke no saben ,esto nos sirve a todos
Yas 22 jun 2009 | 09:47 PM
Amo los libros y me encanta hacer trabajos practicos pero ahora me borre pòruqe me duele la uña , soi yas ,o mas bien conocida com la ibon de comercial wacho ! cordoba
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